Una de las primeras fotos del grupo, circa 1923

lunes, 18 de agosto de 2014

37. El Museo Taurino de Barcelona

El curioso Museo Taurino de Barcelona, situado en la plaza de toros La Monumental, es uno de los muchos museos dedicados a la tauromaquia que hay diseminados en pueblos y ciudades por toda la geografía española. Aunque no destaca por su brillantez, el museo recoge y muestra una Barcelona en la que el toreo tuvo gran importancia como espectáculo de masas, una época en la que las grandes figuras del toreo llenaban hasta la bandera los cosos de la Ciudad Condal semana tras semana, festejo tras festejo.


El museo fue ideado por D. Pedro Balañá Forts con la complicidad de su padre el incombustible empresario del espectáculo D. Pedro Balañá Espinós e inaugurado en 1969, muerto ya el padre (murió en 1965). La muestra consta de dos salas separadas por una amplia terraza, situadas en el primer piso de un bonito y pintoresco edificio construido a mediados de los sesenta, en el patio de caballos del coso barcelonés.


La colección que se muestra incluye una amplia selección única de carteles taurinos de Barcelona de gran formato, la mayor parte de La Monumental, en la mayoría de los cuales, en el pié, aparece el nombre de La Popular Sansense, no olvidemos que ha sido la banda que más años y en más festejos ha tocado en La Monumental de Barcelona.


El museo, aunque no es muy grande ni extenso, cuenta también con una interesante muestra de trajes de luces de diversos tipos y épocas vestidos en su día por afamados matadores y rejoneadores, fotografías históricas, cabezas disecadas de toros famosos, divisas e hierros de marcar las reses, contratos y otros objetos relacionados con la fiesta brava en la capital catalana. Como curiosidad, aunque encerrada en una librería, en la segunda sala de la muestra hay una colección completa y encuadernada de la famosa revista taurina El Ruedo, a fecha de hoy, imposible de encontrar en bibliotecas y hemerotecas públicas en Catalunya y muy escasa también en el resto de España.


Con la entrada al museo también podemos visitar la plaza, recorrer los tendidos, las andanadas, los patios e incluso pisar la arena de uno de los edificios emblemáticos de la ciudad, de una Monumental, que aunque centenaria y a pesar de las heridas producidas por el paso del tiempo, nos muestra aún su espléndida majestuosidad modernista; ejercicio muy recomendable que no sabemos si podremos realizar durante mucho tiempo.

fotografías de Josep Cortés 

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